Quien no cree, no lee. Bolved quando ayáis cumplido vuestro castigo.
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Solo se dexa abrir de las diez de la noche a las quatro de la madrugada.
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en tres noches dividido
compuesto para amparo de los vezinos desta Isla Española contra la que buela de noche, con los remedios y señales que a su autor le constan. Lo que aquí se escrive no se enseña: se hereda.
Garda Ovilis
Santo Domingo de Guzmán · apud Garda Ovilis · MDXLVII
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La que buela sin alas · Folio XIII
No nasce: se haze, y se haze vieja. Más vieja que los caminos, más vieja que la piedra que nadie mueve. De día tiene cara de vezina, de comadre, de muger que saluda. De noche se desprende de lo que la cubre y sale al monte, liviana, a buscar lo que no es suyo.
Se anunçia sin anunçiarse: los perros callan quando devían ladrar, las gallinas se apretujan sin frío, y sobre el tejado se oye un peso que camina donde nadie puede estar parado.
Lo que se quita y lo que se hurta · Folio LXXXVII
Para bolar se quita el pellejo y lo dexa guardado, como quien dexa la ropa del domingo. Por esso puede ser herida: quien hallare el pellejo tiene a la bruxa en la mano. Sal en el cuero, y no avrá forma de que buelva a ponérselo.
Pero ay cosa peor, y aqueste libro la escrive despacio: la bruxa vieja, quando su pellejo ya no sirve, puede hurtar uno ageno. Camina entonçes con cara conosçida y voz prestada. Un pellejo ageno no assienta de una vez: hasta la próxima luna nueva anda floxo, y a la que lo carga le quedan tres noches de flaqueza.
Lo que la detiene · Folio CXLIV
La escoba invertida, detrás de la puerta, con las pajas hazia arriba: la bruxa no passa sin contarlas, y contarlas la amanesçe. Quando obra del todo, su propio peso se le multiplica y cae en quatro patas, como bestia.
Y otros remedios que constan · Folio CCXI
«Sin Dios y sin Sancta María» — dize ella.
«¡Con Dios y con Sancta María!» — se le responde.
Para saber que no es quien dize ser · Folio CCCXXIX
Colofón · Folio D
De los quinientos folios de aqueste libro, solo estos se dexaron leer. Los demás no abren todavía: guardan lo suyo hasta que les llegue su noche.
Lo que el libro no cuenta, lo cuentan los que la vieron. Sus visiones se guardan, para quien sepa buscarlas, en el espejo de los curiosos.
Lo escrivió y lo guarda Garda Ovilis · MDXLVII